El Fine Amour o como se hacía el amor en la Edad Media

M. Bonilla Castro

Desde finales del siglo XI y comiezos del XII se produce una transformación en los hábitos sociales hasta el punto de que la expresión atribuída al historiador francés Charles de Seignobos: “el amor es un invento del siglo XII” referida al amor cortés, aunque exagerada, no es del todo errónea. Se han señalado varias causas para esta transformación y la aparición de esta literatura de amor: el refinamiento de la corte, la existencia de una caballeria compuesta principalmente por segundones de familias nobles que buscan su puesto en la sociedad, la mayor emancipación de la mujer en las capas nobles, las crisis espirituales o una moral mucho más rica en matices. La sociedad caballeresca de esta época intenta suavizar sus rudas costumbres mediante los hábitos de la cortesia y desea verse reflejada en un código ético adecuado a su imagen del mundo y que recoja sus ocupaciones principales: la guerra y la política, pero ahora también el amor. Surge un sistema ideológico propio de la aristocracia laica que gira en torno a la noción de caballería. El conjunto de valores indicado en este término se consolida a lo largo de siglo XII en las diversiones, los torneos y las justas amorosas en las que el caballero ha de llevar la prenda de su dama y ésta se muestra orgullosa de sus victorias. La vida caballeresca es una vida de imitación de los héroes de la Tabla Redonda o de los héroes de la Antigüedad.

amorcortes-3Las primeras referencias al amor cortés surgen en la Provenza, región histórica de Francia y antigua provincia de la Francia sudoriental, ligadas a la literatura en lengua occitana desde finales del siglo XI a pleno siglo XIII.  Desde Provenza se extendió a Italia, Alemania y España. El género mayormente cultivado fue el de la lírica amorosa.  No está claro por qué surgió precisamente aquí, quizás el entorno favorable de la corte para el arte hizo que se desarrollara este tipo de relación o bien fue la inspiración de una sola persona. Fueron los poetas provenzales, llamados trovadores, -con sus canciones, baladas, sonetos y madrigales – los que extendieron el concepto de amor cortés y codificaron sus reglas.

Así las reglas del amor cortés estaban ya presentes en la lírica de los primeros trovadores como Guillermo IX, duque de Aquitania, siendo los más conocidos Jaufré Rudel, Bertrán de Boern, Bernat de Ventadom y Amaut Daiuel. Hay que señalar la influencia que pudo tener Al-Andalus en la creación del concepto de Amor cortés. Guillermo IX tuvo contacto con las novedades que provenían de esta zona de la Península Ibérica y se mostró muy interesado por ellas. Autores como Denis de Rougemont afirman que una de las corrientes que confluyen en este espacio para dar lugar al amor cortés es precisamente la poesía mística árabe. También habla de esta influencia árabe en la lírica provenzal el romanista y arabista Álvaro Games de Fuentes que investigó el amor cortés tanto en la lírica árabe como en la mencionada lírica provenzal. El amor apasionado, que puede ajustarse a las normas corteses o bien desbordarse en arrebatros de locura, ese amour courtois que amenaza a veces en derivar en amour fou, es el sentimiento que irrumpe con fuerza en la lírica y la novela francesas del siglo XII. Amour courtois es un término moderno (inventado por un estudioso del siglo XIX). Los trobadores preferían llamarlo fine amour, para subrayar mejor su aspecto refinado y gentil. El origen etimológico del concepto de amor cortés proviene de la obra de Gastón París Lancelot du Lac II. Le Conte de la Charrette.

Lo que es innegable es que en el siglo XII se produce el renacimiento de la literatura europea en lenguas vulgares y el amor cortés alcanza su plenitud al mismo tiempo que la caballería. Aparece una literatura profana, mundana y autónoma de los estudios clericales y de la llamada alta cultura. La sociedad caballeresca también quiere participar de una cultura superior. Esta literatura se extiende por los círculos cortesanos y está dirigida a nobles, damas y caballeros, que saben poco latín y aprenden a leer por su propio gusto. A estos nobles les gusta verse reflejados en los personajes de la literatura cortés. Esta literatura no se dirige al pueblo ni a la gente de iglesia, es exclusivamente para la aristocracia y quizás tambien para los burgueses enriquecidos.

La vinculación de la poesía lírica de los trovadores provenzales con la mujer tuvo tres aspectos: como destinataria de la obra, como patrocinadora de su actividad poética y como productora de poesías. Las cortes ofrecen apoyo a los poetas y la señora del castillo, junto a su esposo o en ausencia de éste, distrae su ocio con la literatura cortés. Éstas aprenden a leer pronto, incluso antes que sus esposos y les gusta verse reflejadas en las heroinas de los relatos. Algunas de estas damas compusieron canciones que seguían las pautas iniciadas por los trobadores y se convirtieron en trobairits. Entre las más de doscientas mil quinientas composiciones de trobadores provenzales, se conservan unas cuarenta y seis canciones de autoría femenina. Estas poesías se distribuyen entre veinte mujeres cuyos nombres aparecen en las rúbricas de los Cancioneros o en el interior del texto.


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